Cómo tirar las cartas de Tarot como un profesional
Desde hace cerca de veinte
años vengo dedicándome profesionalmente al ejercicio del Tarot, primitivamente
en su versión marsellesa y, con el tiempo, evolucionando hasta los arcanos del
antiguo Tarot Egipcio.
Fruto de las reflexiones nacidas durante esos años de práctica, de las disímiles
situaciones presentadas por mis consultantes, y, fundamentalmente, de mis
propios cuestionamientos y dudas, surge este método para el conocimiento del
Tarot, que no pretende arrogarse el derecho de ser el único válido –ni siquiera,
el mejor- pero sí ser sincero y coherente con mi enfoque particular: comprender
que el uso del mismo como un honesto modo de ganarse la vida no debe estar en
absoluto reñido con la seriedad y profesionalidad con que el tema se encare.
De manera que creo interesante comenzar esta Introducción haciendo las preguntas
–y respondiéndolas- que yo mismo, alguna vez, me cuestioné seriamente; debo ser
sincero al admitir que en esta búsqueda de años he transitado caminos que se
resolvieron como callejones sin salida, que me he enfrentado a preguntas que
demoraron en ocasiones lustros en ser respondidas y sobre las cuales
sinceramente llegué a creer que jamás podría contestarlas.
Años de resentimiento ante algunos “colegas” única y exclusivamente motivados
por el lucro con el dolor ajeno, de respetables profesores –no sé si llamarlos
“maestros” de quienes intuía niveles superiores de conocimiento técnico si no
espiritual pero que golosa y medrosamente lo escamoteaban a sus alumnos, quizás
temerosos que su difusión les hiciera perder un sitial de privilegio.
Enfrentando la sonrisa irónica del “establishment” científico sarcástico ante
cualquier atisbo de tratar de darle seriedad académica a esta disciplina,
consultantes más empeñados en la satisfacción egoísta de sus expectativas que en
descubrir caminos hacia una iluminación superior... en fin, que fueron muchas
las ocasiones en que pensé seriamente dar con todo al cesto de residuos y
dedicarme a otra cosa.
Pero si a costa de algún dolor algo he aprendido, es que por alguna Razón que me
trasciende no es ocioso, no es casualidad que uno esté volcado a estas
disciplinas; tan fácil, tan cómodo hubiera sido dedicarse a algo más “normal”,
más convencionalmente aceptado por la sociedad.
Qué sé yo... contabilidad, ingeniería, enseñanza de idiomas. Y, sin embargo,
aquí estoy, habiendo como dije descubierto que no se escapa tan fácilmente a
ciertos avatares del Destino empeñados en convencernos que, por más que nos
disguste, habremos de cumplir, bien o mal, nuestra misión.
Y de hecho nuestra misión, hoy y aquí, es enseñarles el arte del Tarot, para
cumplimentar lo cual hemos pergeñado este trabajo. Y si bien la práctica es la
principal condición ha cumplir para transformarse en un eficiente profesional,
estas líneas, plenas de teoría, son necesariamente insalvables, ya que
consolidarán la seriedad de su práctica.
Continúa leyendo para saber cómo iniciarte en la práctica del tarot: