El lenguaje de los colores
El blanco y el negro,
independientemente de sus características científicas como carencia de color, o
de unión de todos los colores, han sido considerados opuestos, en relación al
Bien y el Mal. El blanco representa la pureza, la nobleza, la claridad. El negro
es el color de las tinieblas, de la noche, del mal.
Los colores de los rayos del sol, de la luna, y otros colores presentes en la
naturaleza, servían a los antiguos adivinadores como soporte para algunas de sus
profecías.
Desde los valores adjudicados por el Cristianismo (blanco al Dios Padre, azul al
Hijo, rojo al Espíritu Santo), y teniendo en cuenta los distintos colores que
identifican los lujosos ropajes de deidades como Iemanjá, Ogun, Oxun, y muchos
dioses, héroes y señores que pueblan otras religiones, o los ritos
afro-brasileños o afro-latinos en general, los colores han pasado a detentar un
carácter profano, de virtudes más o menos benéficas, que también se relacionan a
las creencias folklóricas de cada lugar y cada civilización.
Actualmente se atribuye en general estas cualidades a cada uno de los colores
enumerados. Más adelante, en otros artículos, nos referiremos a cada uno en
particular, relatando el origen de la creencia.
AMARILLO: Riqueza, gloria, esplendor y nobleza.
AMARILLO PALIDO: Infidelidad, traición.
AZUL: Fidelidad, piedad, sabiduría. Es el color de los niños.
BLANCO: Pureza, Fe, Creencia, Bondad, Inocencia, Caridad, Modestia.
GRIS: Dolor, melancolía y tristeza. Duda.
GRIS METALICO: Fuerza y Coraje.
LILA: Amor puro, platónico, amistad.
MARRON: Humildad.
MARRON OSCURO: Dolor intenso.
NARANJA: Pasión, deseos de gloria.
NEGRO: Duelo, tristeza, deseo o intención de muerte.
ORO: Poder, riqueza, abundancia, magnificencia.
PÚRPURA: Signo de la realeza.
ROSA: ternura, juventud, amor inconstante. Este color se atribuye a las niñas.
ROJO: Vida apasionada, amor, fuego, cólera.
VERDE: Esperanza en esta vida terrenal y en la vida eterna. Afecto.
VIOLETA: Constancia.
MORADO: Penitencia.